Publicar una web no significa poder olvidarse de ella.
Las actualizaciones, las copias, la seguridad y los cambios de contenido evitan que una página termine lenta, vulnerable o completamente abandonada.
Mantenimiento práctico, no una factura por mirar un semáforo verde.
El trabajo se adapta al sistema utilizado y a la frecuencia con la que cambia la web.
Actualizaciones
Núcleo, temas, extensiones y componentes, comprobando después que la web siga funcionando.
Copias de seguridad
Revisión de copias y posibilidad de recuperar la web ante un error o una actualización fallida.
Seguridad
Usuarios, accesos, certificados, archivos sospechosos y configuraciones básicas de protección.
Rendimiento
Control de imágenes pesadas, caché, errores y elementos que están ralentizando la página.
Pequeños cambios
Textos, imágenes, horarios, servicios, datos de contacto y ajustes habituales.
Revisión general
Enlaces rotos, formularios, navegación móvil y problemas visibles para los visitantes.
También puedo revisar una web que ya tienes
No es obligatorio rehacer todo desde cero. Primero se puede revisar el estado actual y separar los problemas reales de las mejoras puramente estéticas.
A veces basta con limpiar, actualizar y ordenar. Otras veces, seguir parcheando resulta más caro que construir una base nueva. Te lo diré con claridad.
Una web sin mantenimiento envejece. Algunas lo hacen con dignidad; otras como leche al sol.